El árbitro esloveno puso fin a su carrera profesional una semana después de impartir justicia en la final de la Copa del Mundo entre Argentina y España. La decisión sorprendió al ambiente futbolístico internacional.
El árbitro esloveno Slavko Vincic anunció su retiro del arbitraje profesional luego de dirigir la final del Mundial 2026, disputada entre Argentina y España. La decisión fue confirmada por la Federación Eslovena de Fútbol y tomó por sorpresa al mundo del deporte, ya que el colegiado decidió cerrar su carrera tras alcanzar el mayor reconocimiento al que puede aspirar un árbitro: dirigir el partido decisivo de una Copa del Mundo.
Vincic, de 46 años, fue el encargado de impartir justicia en la final del certamen disputada en el MetLife Stadium, un encuentro que marcó el cierre de su trayectoria en el fútbol profesional luego de más de una década en la élite del arbitraje internacional.
A través de un comunicado, la Federación Eslovena destacó el recorrido del árbitro y señaló que concluyó su carrera «en la cima del fútbol mundial», al haber sido designado para dirigir el encuentro más importante del calendario deportivo.
Durante su extensa trayectoria, Vincic arbitró partidos de la Liga de Campeones de la UEFA, la Europa League, la Eurocopa y distintas competiciones internacionales organizadas por la FIFA y la UEFA, consolidándose como uno de los jueces de mayor prestigio en Europa.
Su designación para la final del Mundial representó un hito para el arbitraje de Eslovenia, ya que se convirtió en el primer árbitro de ese país en dirigir una definición por el título en una Copa del Mundo.
La final entre Argentina y España estuvo rodeada de polémicas por algunas decisiones arbitrales que generaron reclamos durante y después del partido. Sin embargo, desde la Federación Eslovena no relacionaron el retiro del árbitro con esas controversias y remarcaron que la decisión ya estaba prevista como el cierre de una destacada carrera profesional.
Con este anuncio, Slavko Vincic se despide del arbitraje internacional dejando como último partido el más importante del fútbol mundial, poniendo fin a una trayectoria marcada por su presencia en los principales torneos del planeta.







