Este sábado se cumplen 30 días, un mes, desde que Loan Danilo Peña desapareció en el Paraje Algarrobal, en la localidad de 9 de Julio, a unos 175 kilómetros al sur de Corrientes. En un espacio de tiempo de cinco minutos, entre las 14 y las 14.30, dependiendo de los relatos, a Loan se lo tragó el misterio. No hay rastros que conduzcan a saber dónde está o que le pasó. En el medio, cientos de mentiras, contradicciones y silencios sostenidos por los protagonistas de esta triste historia que a cada rato cambia de rumbo, entorpecen la verdad.
Mienten todos, o casi todos. Ese bien podría ser un resumen casi perfecto de la oscura trama que esconde la desaparición de Loan y sobre la que la Justicia provincial en un primer momento, y la Federal después, aun no pueden echar luz. Desde el minuto uno en que comenzó la búsqueda de Loan, todo estuvo teñido de engaños y mentiras.
Miente Laudelina Peña, la tía; miente Macarena Peña, la prima; miente Camila Núñez, la otra prima; miente Antonio Benítez, el tío; miente Victoria Caillava la funcionaria municipal; miente el ex militar retirado Carlos Pérez; mienten Daniel Ramírez y Mónica Millapi; miente Walter Maciel, el ex comisario del pueblo; muchos más mienten. Nadie dice la verdad, nadie cuenta donde está, que le pasó a Loan.
Loan Danilo Peña tiene 5 años, vivía con sus padres José Peña y María Noguera y sus hermanos mayores en 9 de Julio, iba a la sala “Roja” de jardín de 5 del colegio Pedro Benjamín Serrano, establecimiento que justo el jueves 13 de junio no tuvo clases. Eso hizo que estuviera en su casa y le pidiera al papá que se iba a la casa de su abuela Catalina, que lo llevara con él. Pese a su edad era la primera vez que visitaría a su abuela que preparaba un almuerzo en honor a San Antonio, de quien es devota.
A ese almuerzo que ayudó a preparar, Laudelina, hermana de José, se sumaron su pareja Antonio Benítez, los amigos Mónica Millapi y Daniel Ramírez, Camila la prima de Loan y el matrimonio Caillava – Pérez. Eran 9 los mayores sentados a la mesa en la que el único chico era Loan. Los demás pequeños estaban en una mesa aparte.
Tras el almuerzo, Antonio Benítez tomó una bolsa y dijo que iría a buscar naranjas a una planta ubicada a unos 500 metros de la casa de Catalina, una planta que casi ya no tenía frutas. Los chicos lo siguieron, también Millapi, Ramírez, Laudelina y Camila, aunque estas dos últimas dicen que se volvieron a mitad de camino. Solo hasta esa salida a la planta de naranjas hay coincidencias en los relatos, después todo es confusión, contradicciones y sospechas. Una búsqueda como no se tiene historia en Corrientes y hasta pruebas plantadas para confundir, lo que deja en evidencia que Loan no se perdió, fue víctima de algún hecho delictivo. ¿Cuál?, ¿Cómo?, ¿Quién lo hizo?, ¿Por qué a él?, ¿Por qué todos mienten?, ¿Por qué todos parecen callar algo?. Muchas preguntas que no tienen respuestas.
Un mes después de la desaparición de Loan, son 7 las personas detenidas en la investigación: Benítez, Laudelina, Millapi, Ramírez, Caillava, Pérez y Maciel. Son 27 los teléfonos que están bajo estudio. 4 los vehículos secuestrados y decenas los peritajes que están pendientes de dar una repuesta. En el medio muchas teorías que, en muchos casos, forman parte de la enorme hoguera de vanidades que medios de comunicación de Buenos Aires y abogados “importados” ansiosos de figuración, lograron armar alrededor de la investigación.
Los canales de Televisión, más preocupados por el rating que por otra cuestión, apoyados en movileros desesperados por los cinco minutos de popularidad que los lancen a la tan ansiada fama, y abogados más preocupados por salir bien en cámara que por presentar un buen escrito ante los tribunales, tejieron las más descabelladas teorías: desde el tráfico de órganos (algo imposible desde el punto de vista médico y científico) a una red de trata que se llevó a Loan montando una conspiración en la que, si sumamos, está más de la mitad de la población de 9 de Julio involucrada, forman parte de ese menú de especulaciones que lejos están de ayudar a encontrar a Loan, la única prioridad.
Lo que canten los teléfonos secuestrados. Lo que digan los peritajes científicos sobre muestras extraídas de los vehículos secuestrados y objetos que había en su interior y, tal vez, algún testigo que se decida a contar la verdad o lo que sabe, parecen ser las únicas esperanzas de encontrar a Loan.
Este lunes se levantará el secreto del sumario y se habilitará la feria, seguramente, para seguir el tiempo de la investigación judicial. Será el tiempo de que comiencen a declarar nuevamente los 7 imputados. ¿Son creíbles sus dichos?. Si algunos como testigos, cuando tuvieron la obligación de decir la verdad mintieron, ¿dirán la verdad ahora como imputados?. Cuesta creer.
Cuentan allegados a la investigación que Laudelina Peña que, después de una semana de estar detenida en la cárcel de mujeres de Ezeiza, está “quebrada” y pidió declarar la tía de Loan solicitó ampliar su declaración indagatoria. Está acusada de sustracción y ocultamiento del niño y de alterar pruebas del caso. Quiere contar su “nueva” versión de lo que ocurrió el 13 de junio pasado, la tercera en lo que va de la investigación.
También declararán otros tres detenidos claves: María Victoria Caillava y su esposo, Carlos Pérez y el ex comisario Walter Maciel, a quienes este viernes Pozzer Penzo ordenó trasladar desde la Unidad Penal Güemes de Salta a Ezeiza, donde quedarán alojados por cuestiones de seguridad y para facilitar la toma de declaración por vía virtual.
30 días después de la desaparición de Loan sólo hay tres certezas: que Loan no está, que todos mienten, y que el “Pomberito”, no fue.
FUENTE: Diariolarepublica.com.ar







