Las tareas de rescate continúan contrarreloj entre los edificios derrumbados, mientras crece la preocupación por el colapso de las comunicaciones y la posibilidad de encontrar sobrevivientes.
A más de 24 horas del doble terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela, las autoridades mantienen una intensa búsqueda de sobrevivientes entre los edificios colapsados. El último balance oficial da cuenta de 157 personas desaparecidas, mientras organizaciones civiles informaron que existen más de 23.000 reportes de ciudadanos incomunicados debido al colapso de las redes de telefonía e internet.
Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y provocaron una de las mayores tragedias registradas en el país caribeño en las últimas décadas.
El estado de La Guaira es el área más afectada por el desastre. Allí, el derrumbe de decenas de edificios generó la mayor cantidad de denuncias por personas desaparecidas, con más de 400 reportes registrados en distintas plataformas vecinales y redes de asistencia.
Según el último informe del Ministerio de Salud venezolano, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el saldo provisorio asciende a 235 personas fallecidas, 4.300 heridos y más de 200 personas que permanecen atrapadas bajo los escombros, mientras continúan los trabajos de remoción en distintos puntos del país.
Continúa la búsqueda de sobrevivientes
Las brigadas de rescate trabajan sin pausa con maquinaria pesada y equipos especializados para localizar víctimas entre las estructuras colapsadas. La prioridad de las autoridades es encontrar personas con vida, aunque el paso de las horas reduce las posibilidades de rescate.
La magnitud del desastre también dejó un fuerte impacto habitacional. De acuerdo con los datos oficiales, más de 250 edificios quedaron completamente destruidos y alrededor de 3.000 familias perdieron sus viviendas, lo que obligó a habilitar centros de evacuación y asistencia.
El colapso de las comunicaciones agrava la crisis
Uno de los principales problemas que enfrentan tanto los equipos de emergencia como los familiares de las víctimas es la caída casi total de los servicios de telefonía celular e internet.
La falta de comunicaciones dificulta determinar con precisión cuántas personas permanecen atrapadas bajo los escombros y cuántas simplemente no pueden contactar a sus seres queridos, alimentando la incertidumbre y multiplicando los reportes de personas incomunicadas.
Mientras continúan las tareas de rescate, hospitales, centros de atención y refugios temporales reciben a cientos de afectados, en una emergencia que moviliza a organismos de seguridad, personal sanitario y voluntarios de todo el país.







