Dos poderosos sismos sacudieron este miércoles el centro-norte de Venezuela en cuestión de minutos, provocando el colapso de edificios y viviendas en Caracas y sembrando el pánico entre sus habitantes.
El primer movimiento telúrico tuvo su epicentro a 21 kilómetros de profundidad cerca de la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, a unos 200 kilómetros de la capital, y se registró a las 22:04 GMT. Le siguió un segundo sismo de magnitud 7,5, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que volvió a estremecer la región minutos después.
El movimiento, de profundidad superficial menor a 30 kilómetros, generó pánico generalizado, evacuaciones masivas de edificios, caos en las calles y reportes de daños estructurales, especialmente en Caracas.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, fue uno de los primeros funcionarios en pronunciarse. Describió «situaciones alarmantes» en el sector de Altamira, donde el sismo provocó el colapso de viviendas y edificios, e instó a los automovilistas a ceder el paso a las ambulancias y vehículos de emergencia.
El gobierno venezolano desplegó fuerzas de seguridad en todo el país para atender las emergencias, dado que «muchas estructuras están en riesgo de colapsar», y también autorizó la suspensión del suministro directo de gas a ciertos edificios como medida preventiva.
Tras los sismos, los Centros de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitieron advertencias por la posible formación de olas peligrosas que podrían afectar costas de Venezuela, Bonaire, Curazao, Aruba, así como Puerto Rico e Islas Vírgenes. Sin embargo, horas después el organismo confirmó que la amenaza había concluido y que ya no existía ningún riesgo adicional.
Hasta el momento de esta publicación, las autoridades no habían reportado víctimas ni heridos de manera oficial.
Estos terremotos se encuentran entre los más fuertes que han sacudido Venezuela en más de un siglo: el temblor de San Narciso en 1900 tuvo magnitud 7,6 y el de Sucre en 2018 alcanzó 7,3.
Venezuela se ubica sobre el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica, una interacción geológica que genera movimientos frecuentes a lo largo del territorio nacional, especialmente en zonas cercanas al sistema de fallas de Boconó, considerado uno de los más importantes del país.
La situación continúa en desarrollo. Esta redacción será actualizada a medida que se conozcan nuevos datos sobre víctimas y daños.







