Por Nicolás Bulatovich – periodista
¡Buenas, buenas, república de la bipolaridad ideológica!
Otra semana en Argentina, otro capítulo de este reality nacional donde la grieta no se cierra ni con cemento del bueno. La política sigue tan predecible como un capítulo de Los Simpsons: ya sabemos quién va a decir qué, quién va a putear a quién y qué bandera van a flamear mientras lo hacen.
Pero esta semana, la cosa se puso musical. Al parecer, la política se volvió un Lollapalooza ideológico:
Por un lado, tenemos a los seguidores de Milei cantando:
🎶 “Saquen al pingüino del cajón para que vea que los pibes cambiaron de idea, llevan las banderas que trajo el león” 🎶
¿Poético? Más o menos. ¿Explícito? Bastante. ¿Polémico? Como todo lo que viene con la firma del León libertario.
Del otro lado, no se quedaron atrás. Desde las aulas (o los pasillos, depende la asistencia):
🎶 “Traigan al gorila de Milei para que vea que este pueblo no cambia de idea, lleva la bandera de Evita y Perón” 🎶
Una suerte de “Canta Conmigo Grieta”, versión siglo XXI. Con Máximo Kirchner como jurado indignado y Guillermo Francos con cara de “¿dónde me metí?”.
Y ahí estamos todos: atrapados entre el pingüino embalsamado y el león de peluche.
¿Dónde está la gente común, la que no se siente representada ni por el himno de las caravanas ni por los coros de facultad? La que ve que mientras uno grita “libertad”, el otro grita “justicia social”, pero al final ninguno explica cómo se llena la heladera o cómo carajo se paga un alquiler.
Porque la verdad, queridos lectores, es que la corrupción no tiene ideología, solo sponsors distintos.
Cuando chorea uno, el otro lo señala indignado, pero cuando le toca a su bando, se hace el boludo y dice “no es corrupción, es una operación mediática”.
Y vos ahí, sentado en tu casa, pensando: “Che, ¿esto no lo vi ya en 2007? ¿O fue en 2013? ¿O el mes pasado?”
Reflexión para cerrar (porque el domingo también se piensa, aunque sea entre empanadas y resaca):
No se puede construir un país si todo se reduce a ver quién canta más fuerte, quién putea con más retuits o quién lleva la bandera más grande.
Ser crítico no es ser traidor. Ser independiente no es ser tibio. Y no elegir bando no te convierte en enemigo: tal vez te convierte en lo que más escasea… una persona que piensa por sí misma.
Así que esta semana, mientras nos bombardean con canciones de cancha, relatos épicos y frases recortadas de TikTok, te invito a hacer algo revolucionario:
Apagá el ruido, pensá solo, dudá de todos… y, si te dan ganas, escribí tu propia letra.
Total, en este país, tarde o temprano, todos terminan cantando la misma canción:
“Prometieron el cambio… y nos volvieron a chorear.”
Hasta el domingo que viene.
Nicolás Bulatovich – periodista







