Ya pasó más de un mes del fallecimiento de Miguel Ángel Russo, el recordado entrenador y último técnico campeón de la Copa Libertadores con Boca Juniors, quien murió el pasado 8 de octubre, dejando una huella imborrable en el fútbol argentino. Sin embargo, su nombre volvió a emocionar a los hinchas en las últimas horas por un hecho tan insólito como simbólico: la camiseta que se elevó al cielo en su homenaje apareció en Uruguay.
El emotivo tributo tuvo lugar el domingo 18 de octubre, antes del encuentro entre Boca y Belgrano en La Bombonera. Durante aquella jornada, el capitán Leandro Paredes, junto a Claudio Úbeda, soltó una camiseta con el nombre de Russo y la leyenda “1956 – infinito”, atada a globos azules y amarillos. La imagen recorrió el mundo como símbolo del amor eterno entre el entrenador y el club.
Veinticuatro días después, la historia sumó un nuevo capítulo. El periodista uruguayo Pepe Temperan reveló en sus redes sociales que la camiseta fue hallada en Cañada Nieto, un pequeño pueblo del departamento de Soriano, Uruguay, a unos 179 kilómetros de Buenos Aires. Según relató, un joven productor rural que trabajaba en el campo divisó los globos desinflados y encontró la prenda en perfectas condiciones.
“Increíble. De La Boca a Soriano, Uruguay. La remera de Miguel Russo cayó en tierras de Cañada Nieto. Un vecino de esa zona tomó una foto al hallazgo”, escribió Temperan en su cuenta de X (antes Twitter), junto con una imagen del hallazgo.
Más tarde, el comunicador publicó otra fotografía con la camiseta colgada en la puerta de un tractor y explicó que el joven aún evalúa qué hacer con ella.
“Sabe el valor sentimental que tiene y analiza el futuro. Una de las opciones es devolverla a Boca Juniors y entregársela a Edinson Cavani”, comentó.
Cañada Nieto, donde fue hallada la casaca, es una localidad rural de apenas 421 habitantes, situada cerca de la Ruta 96, al sureste de Dolores. El trayecto que recorrió la camiseta, impulsada por el viento y el azar, simboliza de manera poética la trascendencia del legado de Russo.
El homenaje en La Bombonera había comenzado con un video en la pantalla principal que repasó los momentos más significativos del entrenador al frente del Xeneize. Entre aplausos y cánticos de “Miguelo, Miguelo”, el estadio se tiñó de emoción. Incluso el micro del plantel lució un ploteo especial con la frase del técnico: “A Boca nunca se le puede decir que no”, acompañada por el mensaje “Hasta siempre, Miguel”.
El tributo también se extendió a las redes sociales del club, que modificaron su tradicional anuncio de partido para incluir una imagen de Russo y una de sus frases más recordadas:
“La Bombonera en el mundo es única. El sonido de la Bombonera no lo tiene ningún estadio del mundo. Por la gente, por la forma. Seguramente por la gente.”
Las camisetas que los jugadores usaron en ese partido también llevaron un detalle especial: la imagen del técnico levantando la Copa Libertadores 2007, uno de los momentos más gloriosos de su carrera.
Además, días antes del homenaje, se cumplió uno de sus últimos deseos: parte de sus cenizas fueron esparcidas en las canchas de los clubes que marcaron su vida, entre ellos La Bombonera, el Gigante de Arroyito, La Fortaleza y UNO.
La aparición de la camiseta en suelo uruguayo cerró, de manera inesperada, una historia cargada de símbolos. Un gesto del cielo —literal y metafóricamente— que reafirma lo que la hinchada de Boca siempre supo: Miguel Ángel Russo será eterno.








