El consumo de carne cayó 10% en 2026 y se mantiene en el nivel más bajo en dos décadas

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El consumo de carne vacuna en la Argentina continúa en retroceso y profundiza una tendencia que ya lleva varios años. Según datos recientes del sector, durante el primer trimestre de 2026 la ingesta cayó un 10% en comparación con el mismo período del año pasado, consolidándose en niveles históricamente bajos.

De acuerdo con un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), entre enero y marzo se consumieron unas 512.800 toneladas de carne vacuna, lo que evidencia una contracción significativa de la demanda interna.

Consumo en mínimos históricos

El indicador per cápita también refleja la magnitud de la caída. En los últimos doce meses, el consumo promedio se ubicó en 47,3 kilos por habitante al año, el registro más bajo en más de 20 años.

La cifra confirma un cambio estructural en los hábitos alimenticios de los argentinos, que décadas atrás registraban niveles superiores a los 60 kilos anuales por persona.

Menor producción y precios en alza

El retroceso del consumo se explica por una combinación de factores. Por un lado, la producción de carne vacuna también se redujo: en el primer trimestre del año alcanzó las 700.185 toneladas, lo que implicó una caída interanual del 5,1%.

Por otro, los precios continúan presionando sobre el poder adquisitivo. En las carnicerías, los valores de la carne aumentaron a un ritmo superior al de la inflación general, lo que limita el acceso de los consumidores y reduce la demanda.

Cambios en la dieta

El menor consumo de carne vacuna también se da en un contexto de sustitución por otras proteínas más económicas, como el pollo o el cerdo, que han ganado participación en la dieta de los argentinos en los últimos años.

Especialistas señalan que esta transformación responde tanto a factores económicos como a cambios en los hábitos de consumo, en un escenario donde el precio relativo de los alimentos se vuelve determinante.

Un dato que enciende alertas

La caída del consumo de carne, históricamente uno de los pilares de la alimentación en la Argentina, es seguida de cerca por el sector productivo y por el Gobierno, ya que funciona como un indicador clave del poder adquisitivo de la población.

En este contexto, la evolución de los precios, la producción ganadera y el ingreso de los hogares serán variables centrales para determinar si esta tendencia logra revertirse en los próximos meses o si, por el contrario, se consolida como un nuevo patrón de consumo en el país.

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