Un ginecólogo de Córdoba fue sancionado luego de utilizar anteojos inteligentes para grabar a una paciente durante una revisión médica. El caso generó repercusiones por el uso de dispositivos tecnológicos capaces de registrar imágenes sin necesidad de utilizar cámaras convencionales.
Como consecuencia del episodio, el profesional deberá pagar una multa y realizar un curso educativo sobre género. También recibió una sanción por los comentarios que le hizo a la mujer durante la consulta.
La situación puso el foco en los riesgos que puede representar la utilización de nuevas tecnologías en espacios donde la privacidad debe estar especialmente protegida.
Los anteojos inteligentes incorporan cámaras y sistemas de grabación que permiten registrar videos desde la perspectiva de quien los utiliza. A diferencia de un teléfono celular, no requieren que el usuario sostenga un dispositivo para realizar una filmación, lo que puede dificultar que otras personas adviertan que están siendo grabadas.
En el ámbito médico, este tipo de tecnología plantea cuestiones relacionadas con la confidencialidad, el consentimiento y el manejo de información sensible de los pacientes.
En particular, las consultas ginecológicas involucran procedimientos que requieren condiciones estrictas de intimidad y respeto. Por ese motivo, cualquier registro de imágenes durante una revisión debe contemplar las garantías correspondientes y el consentimiento de la persona atendida.
En el caso ocurrido en Córdoba, la conducta del médico derivó en una sanción económica y en la obligación de participar de una capacitación sobre género. Además, se contemplaron los comentarios que el profesional realizó durante la atención.
El episodio abre nuevamente el debate sobre la incorporación de dispositivos tecnológicos en los espacios de atención sanitaria y la necesidad de establecer límites claros para proteger los derechos de los pacientes.







