El artista turco es el escultor internacional más joven de la Bienal Internacional de Esculturas 2026.
La ciudad de Resistencia vuelve a convertirse en el escenario mundial del arte con una nueva edición de la Bienal Internacional de Esculturas 2026, un encuentro que reúne a destacados artistas de diferentes países para crear, compartir y acercar el proceso escultórico al público.
Durante esta edición, la capital chaqueña se llena de creatividad, con escultores que trabajan durante intensas jornadas frente a la mirada de visitantes y amantes del arte. Entre ellos se encuentra Furkan Depeli, representante de Turquía y el escultor internacional más joven de esta edición.
Depeli llegó a Resistencia con una propuesta profunda: su obra “Kair-Onos” invita a reflexionar sobre el tiempo, la identidad y la relación del ser humano con el universo.
Una escultura entre el tiempo que fluye y el instante que permanece
El proyecto de Furkan Depeli está inspirado en la filosofía, particularmente en la ontología, una rama que estudia el ser y la existencia.
Su obra nace del diálogo entre dos conceptos de la antigua tradición griega: Khronos, asociado al tiempo medible y continuo, y Kairos, entendido como ese momento único, cargado de significado y posibilidad.
“Mi idea principal, basada en esta ontología, significa entender el universo como uno solo, ese es el mensaje”, explicó el escultor.
En la descripción de su obra, Depeli plantea que dentro del flujo de Khronos el ser humano se convierte en una huella inscrita en el tiempo, mientras que en Kairos aparece un instante de libertad donde la existencia encuentra su propia posibilidad.
“Trabajo con el concepto del tiempo y los actos del tiempo. Los tomo como dos conceptos: uno sería Khronos y el otro Kairos. Khronos como algo ya construido; Kairos como el momento, algo más humano”, detalló.
Así, la piedra se convierte en el espacio donde conviven el paso del tiempo y aquello que permanece.
“Es otra liga”: la experiencia de participar en la Bienal
Para Furkan Depeli, llegar por primera vez a Argentina y formar parte de la Bienal del Chaco representa una experiencia especial.
“Es otra liga, están los mejores escultores del mundo. De hecho, uno de los mejores está aquí, así que es un honor compartir y trabajar junto a ellos”, expresó.
El artista también destacó la relación con el público chaqueño y la posibilidad de crear a la vista de todos.
“Estamos acostumbrados a trabajar todo el día y toda la noche, pero aquí, con la gente, con todo el público, es como un concierto, que vienen a ver cómo hacemos nuestro arte”, señaló.
Consultado sobre si le gusta que los visitantes observen su proceso creativo, respondió: “Me da mucha alegría que la gente tenga interés, ya que le da un nuevo sentido a lo que hacemos como artistas”.
Primeras impresiones de Argentina
Esta es la primera visita de Depeli a la Argentina, y una de las cosas que más llamó su atención fue la forma de vivir de los argentinos.
“La diferencia que noto hasta ahora es que la gente tiene una paz interior, saben cómo vivir, cómo divertirse, eso me sorprende”, contó.
Aunque todavía no tuvo demasiado tiempo para aprender español, incorporó algunas expresiones básicas: “Solo aprendí a decir buen día, y que tenga buen día”.
Antes de despedirse, también dejó una palabra en su idioma natal: “güle güle”, una forma de decir adiós o chau en turco.
Entre fútbol, novelas y música
La conversación también recorrió aspectos de la cultura turca y argentina. En un año marcado por la pasión mundialista, Depeli contó que en Turquía el fútbol ocupa un lugar importante.
“Nosotros en Turquía somos adictos al fútbol, es uno de nuestros deportes nacionales favoritos”, afirmó.
Al ser consultado por el Galatasaray Spor Kulübü, uno de los clubes más importantes del país, respondió: “Sí, por supuesto, representan a Turquía muy bien”.
Sin embargo, al preguntarle por el futbolista argentino Mauro Icardi, quien tuvo un destacado paso por ese equipo, fue sincero: “No soy tan fan de Icardi”.
También reconoció conocer el fenómeno de las novelas turcas en Argentina, una influencia cultural que llegó a millones de hogares a través de producciones como “Las mil y una noches”.
“Sí, lo sé. Lo aprendí cuando llegué, después de uno o dos días me enteré y me acostumbré”, comentó entre risas.
En sus momentos de creación, la música también acompaña su trabajo. Explicó que al comenzar una escultura prefiere escuchar metal, mientras que en las etapas de mayor precisión elige sonidos más tranquilos: jazz o música clásica.
Un artista joven con una mirada universal
Con humildad, cuando se le comentó que contaba con el apoyo del público y que era uno de los favoritos, respondió entre risas: “No lo digas muy fuerte, que todavía necesito amigos”.
Furkan Depeli llegó a la Bienal del Chaco con una obra que habla del tiempo, pero también con una historia personal marcada por el intercambio cultural. En medio del ruido de las herramientas y el trabajo sobre la piedra, su propuesta busca detener al espectador por un instante y recordarle que, entre lo que pasa y lo que permanece, también existe una forma de habitar el presente.








