La investigación judicial que involucra a la médica anestesista Delfina “Fini” Lanusse sumó nuevas declaraciones que profundizan la trama sobre el presunto uso indebido de propofol en encuentros privados vinculados a profesionales de la salud.
Uno de los testimonios que generó mayor impacto fue el de Chantal “Tati” Leclercq, mencionada en el expediente que investiga el robo de ampollas de propofol del Hospital Italiano y la muerte del anestesista Alejandro Zalazar.
La causa apunta a determinar si Lanusse y el anestesista Hernán Boveri sustraían anestésicos e insumos médicos del Hospital Italiano para utilizarlos en reuniones privadas conocidas mediáticamente como “propofest”, encuentros donde presuntamente se consumía propofol bajo monitoreo médico.
Según publicó Infobae, el expediente incorporó declaraciones de médicas residentes que trabajaron junto a Lanusse y que describieron episodios relacionados con el uso recreativo del anestésico. Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue la presencia de sensores BIS, dispositivos utilizados para medir la profundidad anestésica de un paciente.
De acuerdo con la investigación, estos equipos habrían sido utilizados para controlar los efectos del propofol durante los encuentros privados. Especialistas consultados señalaron que el monitoreo resulta fundamental debido al riesgo extremo que implica el uso de este tipo de anestesia fuera de un ámbito hospitalario.
El expediente también menciona que varias profesionales declararon haber visto “vinchas BIS” en el domicilio de Lanusse. Una médica aseguró incluso que encontró entre 15 y 20 de estos dispositivos en una visita realizada a fines de 2024.
En paralelo, la situación judicial se complejiza por la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, hallado sin vida el pasado 20 de febrero en su departamento con una vía conectada a uno de sus pies. La Justicia investiga si el fallecimiento podría estar relacionado con el consumo de propofol.
Leclercq quedó bajo investigación luego de que se determinara que estuvo en el departamento de Zalazar tras su muerte y manipuló el teléfono celular del médico. La Justicia también analiza su posible participación en la sustracción de anestésicos del Hospital Rivadavia.
Mientras tanto, Lanusse y Boveri continúan procesados por administración fraudulenta en una causa impulsada por el juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera. Ambos enfrentarán próximamente una audiencia ante la Cámara Criminal y Correccional, donde sus defensas intentarán revertir los procesamientos.
En los últimos días, Lanusse reapareció públicamente a través de redes sociales y aseguró que “las cosas se van a aclarar”, mientras la investigación judicial continúa avanzando y sumando nuevas pruebas y testimonios.







