Flamengo denunció graves destrozos en el estadio Maracaná luego del partido que disputaron Boca Juniors y Vasco da Gama en Río de Janeiro. El club brasileño difundió un comunicado en el que detalló daños en distintos sectores del emblemático escenario y calificó los hechos como actos de vandalismo.
El encuentro, en el que Boca consiguió una importante victoria y la clasificación a la final de la Copa Sudamericana, estuvo rodeado de polémica antes de su realización por la posibilidad de que Vasco da Gama utilizara el Maracaná como local. Incluso, el club debió recurrir a la Justicia para obtener la habilitación correspondiente.
Tras el partido, Flamengo informó que recibió documentación sobre los daños registrados en el estadio. Según el comunicado, fueron rotas cientos de sillas y se produjeron destrozos en baños, bares, rampas de acceso y elementos de señalización.
“Estos son actos de vandalismo cometidos por parte de los aficionados presentes, quienes mostraron absoluto desprecio por el patrimonio de uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial”, expresó la institución.
La denuncia generó preocupación porque el Maracaná debía albergar este jueves el partido entre Flamengo y Estudiantes por la Copa Libertadores, con una asistencia prevista de alrededor de 70.000 espectadores.
Ante esa situación, la administración del estadio y la empresa Fla-Flu Serviços movilizaron equipos de trabajo para reparar los sectores afectados y garantizar que el recinto estuviera en condiciones para el encuentro internacional.
En su comunicado, Flamengo agradeció a los trabajadores que participan de las tareas y consideró “absolutamente inaceptable” lo ocurrido.
La inspección inicial también detectó daños en fuentes de agua, inodoros, grifos, dispensadores de jabón y pasamanos, entre otros elementos. El club señaló que la evaluación continuaría durante la jornada.
Hasta el momento de la difusión del comunicado, ni Flamengo ni el consorcio encargado de la administración del Maracaná habían informado el costo total de las reparaciones.
Tampoco se había precisado la totalidad de los sectores afectados ni se había identificado oficialmente a los responsables de los daños.
Por ese motivo, no estaba confirmado si los incidentes fueron protagonizados por hinchas de Vasco da Gama, de Boca Juniors o por otros asistentes al encuentro.
El monto de las pérdidas económicas y el detalle definitivo de los destrozos se conocerían una vez finalizada la inspección del estadio.







