La Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó la condena de cuatro años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos al exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, por su responsabilidad en la tragedia de Once, que dejó 51 muertos y más de 700 heridos en febrero de 2012.
El fallo, firmado por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, declaró inadmisibles los recursos presentados por la defensa de De Vido y por el Ministerio Público Fiscal, consolidando así la sentencia que le impone la inhabilitación perpetua.
La causa comenzó en diciembre de 2015, tras la condena del maquinista Marcos Córdoba y otros directivos de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), vinculados al accidente que fue resultado del mal mantenimiento del material rodante y la imprudencia en la conducción.
En 2018, De Vido fue condenado a cinco años y ocho meses por administración fraudulenta, aunque fue absuelto del delito de estrago culposo. Los jueces señalaron una «cadena de responsabilidades» que incluía a otros funcionarios, evidenciando la falta de supervisión ministerial.
La Cámara Federal de Casación Penal confirmó la condena, lo que llevó a varias apelaciones ante la Corte Suprema. En agosto de 2024, el tribunal ratificó la culpabilidad de De Vido, ordenando una revisión de la pena, que finalmente se fijó en cuatro años en abril de 2025.
La Corte rechazó los argumentos de la defensa sobre la prescripción de la causa, consolidando la condena a un exfuncionario que ha sido un personaje clave en la política argentina.
La tragedia de Once, que ocurrió el 22 de febrero de 2012, sigue siendo un recordatorio del impacto de la negligencia en la administración pública, con un saldo trágico que marcó a la sociedad argentina.







