Con unos 2.500 efectivos, las autoridades confirmaron 81 detenidos y más de 40 fusiles incautados. Entre las víctimas hay cuatro policías.
Una de las jornadas más violentas en la historia reciente de Brasil se vivió este martes en Río de Janeiro, donde al menos 64 personas murieron durante un megaoperativo policial contra el Comando Vermelho (CV), la principal organización criminal de la ciudad.
De acuerdo con la Policía Civil, entre las víctimas se cuentan cuatro agentes y decenas de presuntos miembros del grupo narco, en una operación que el gobierno estatal calificó como “la más grande jamás realizada” en la capital fluminense.
Un despliegue sin precedentes
El operativo se desarrolló de manera simultánea en los complejos de Penha y Alemão, dos de las zonas más conflictivas del norte carioca. Participaron cerca de 2.500 efectivos, entre policías civiles, militares y fuerzas especiales, con órdenes de captura para 100 sospechosos.
Hasta el momento, las autoridades reportaron 81 detenidos y la incautación de más de 40 fusiles de asalto, junto con granadas, municiones y drogas.
El gobernador Cláudio Castro confirmó que los delincuentes ofrecieron una resistencia feroz, llegando incluso a utilizar drones artillados para atacar a los agentes durante los enfrentamientos.
Favelas convertidas en campos de batalla
Las operaciones convirtieron las favelas de Penha y Alemão en verdaderos escenarios de guerra. Se registraron barricadas, incendios de vehículos y tiroteos prolongados, mientras cientos de familias debieron refugiarse o abandonar sus hogares.
“Fue una madrugada de terror. Nadie podía salir ni a comprar comida. Las balas pasaban por encima de las casas”, relató a medios locales una vecina del complejo de Penha.
Golpe al Comando Vermelho
El Comando Vermelho, surgido en la década de 1970 en las cárceles brasileñas, controla gran parte del tráfico de drogas y armas en Río de Janeiro y mantiene presencia en varios estados del país.
El gobierno estadual explicó que el objetivo del operativo es frenar la expansión territorial del grupo, que en los últimos meses había intensificado enfrentamientos con bandas rivales y ataques a fuerzas de seguridad.
“La policía actuó con inteligencia y determinación para devolver la tranquilidad a los ciudadanos de bien”, afirmó el gobernador Castro, quien adelantó que la operación continuará en los próximos días y que no se descarta que la cifra de muertos aumente conforme avancen las pericias.
Una ciudad en tensión
Río de Janeiro acumula un historial de operativos letales en sus favelas, donde las fuerzas de seguridad suelen enfrentarse con organizaciones criminales fuertemente armadas.
Sin embargo, este despliegue —por su magnitud y número de víctimas— marca un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico en Brasil, abriendo nuevamente el debate sobre el uso de la fuerza policial y el impacto de estas acciones en la población civil.







