El Gobierno de Rusia anunció la suspensión total del servicio de mensajería WhatsApp —la plataforma de comunicaciones propiedad de Meta Platforms con más de 100 millones de usuarios en el país— al considerar que la compañía no cumplió con las leyes locales vigentes, informaron fuentes oficiales y medios internacionales.
Las autoridades rusas, a través de su portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, señalaron que WhatsApp fue bloqueada oficialmente por su “reticencia a ajustarse a la legislación rusa” y pidieron a los ciudadanos que utilicen como alternativa una nueva plataforma estatal llamada MAX.
El Gobierno promovió MAX como una herramienta de “mensajería nacional” desarrollada en Rusia y disponible para los usuarios, en el marco de una estrategia más amplia para fortalecer lo que Moscú denomina soberanía digital, limitando la operación de servicios extranjeros que consideran incumplen con los requisitos legales.
La decisión de bloquear WhatsApp se produce tras seis meses de presión y restricciones progresivas a la aplicación en el país, que incluyeron limitaciones a algunas funciones desde el año pasado y enfrentamientos entre la empresa y los reguladores rusos por temas de cumplimiento de las normas de datos y cooperación con las autoridades.
Desde la compañía, WhatsApp denunció que el bloqueo busca “impulsar a los usuarios hacia una aplicación estatal sin la encriptación de extremo a extremo que ofrece privacidad y seguridad en las comunicaciones”, calificando la medida como un retroceso para la protección de la información de sus usuarios.
La medida forma parte de un contexto más amplio en el que Rusia ha intensificado el control sobre plataformas tecnológicas y redes sociales extranjeras, incluyendo bloqueos o restricciones a otras aplicaciones globales, en medio de un incremento de la vigilancia digital y la promoción de desarrollos locales.







