La reunión se realizará en la base militar Elmendorf-Richardson, en Anchorage, y será el primer encuentro entre ambos en el segundo mandato de Trump. Analistas ven pocas posibilidades de éxito y advierten que Moscú busca priorizar la relación con Washington antes que la paz en Ucrania.
Este viernes, Donald Trump y Vladimir Putin se verán nuevamente las caras en una cumbre que tendrá lugar en la base militar Elmendorf-Richardson, en Anchorage, Alaska. Será el primer encuentro entre ambos desde el inicio del segundo mandato del presidente republicano, en un contexto de alta tensión por la guerra en Ucrania y con la ausencia deliberada de Kiev y de líderes europeos.
El escenario no es casual: Estados Unidos adquirió Alaska a Rusia en 1867 y el lugar tuvo un rol estratégico durante la Guerra Fría. La reunión llega apenas una semana después de que Putin hiciera la propuesta a un enviado de Trump, como forma de aplazar sanciones que Washington amenazaba imponer. Según el analista Lucien Kim, «es inusual porque normalmente este tipo de reuniones se preparan con semanas de antelación por equipos de asesores. Esta cumbre es exactamente lo contrario».
Trump presentó el encuentro como un esfuerzo para avanzar hacia la paz, pero dejó claro que su propuesta incluye cambios en el mapa territorial. «Vamos a cambiar las líneas de batalla. Rusia ha ocupado una gran parte de Ucrania. Vamos a intentar recuperar parte de ese territorio para Ucrania», afirmó en conferencia de prensa. Las palabras generaron rechazo en Kiev, que entiende que significarían perder soberanía sobre regiones del este.
Desde Moscú, el Kremlin mantiene firme sus condiciones: reconocimiento de la anexión de Crimea, Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, además de garantías de que Ucrania no se integrará nunca a la OTAN. «Rusia y Estados Unidos tienen ideas muy diferentes sobre cómo debería terminar la guerra. No creo que la visión de Trump de un intercambio de tierras funcione para Putin», opinó Oleg Ignatov, analista del Crisis Group.
Las expectativas son bajas. Trump reconoció que hay un 25% de probabilidad de que el encuentro no sea exitoso, aunque señaló que prepara una segunda reunión en la que espera sumar al presidente Volodimir Zelenski. Putin, sin embargo, no ha mostrado disposición a flexibilizar sus demandas. Ignatov advirtió que «Putin cree que está ganando la guerra y que está en una posición fuerte, y ciertamente no está pensando en compromisos dolorosos».
Para Kim, el mandatario ruso «arriesga muy poco, ya que cree que está ganando en el campo de batalla. Trump corre el riesgo de parecer ineficaz. Por ello, la Casa Blanca ya ha estado reduciendo las expectativas». En este marco, el encuentro de Alaska se perfila más como un gesto político que como un paso concreto hacia la resolución del conflicto.







