El asesor en comunicación estratégica pasó por Radio Ban y explicó por qué la oratoria es una herramienta clave para la vida cotidiana, el ámbito laboral y las relaciones personales. Además, advirtió sobre las dificultades para expresarse que observa desde la pandemia y recomendó leer en voz alta, escribir a mano y ejercitar la creatividad.
Hablar parece una de las cosas más naturales del mundo. Sin embargo, encontrar las palabras adecuadas, explicar una idea con claridad o animarse a hablar frente a otras personas puede convertirse en una dificultad. En una entrevista con Radio Ban, el asesor en comunicación estratégica Diego Romero explicó por qué la oratoria no debería ser una herramienta reservada para políticos, periodistas o profesionales, sino una habilidad que todos necesitamos desarrollar.
“La comunicación es necesaria para todos”, sostuvo Romero, al señalar que nos comunicamos constantemente con familiares, amigos, compañeros de trabajo e incluso cuando necesitamos resolver una situación tan cotidiana como comprar algo en un comercio.
Para el especialista, uno de los errores más frecuentes es confundir hablar de manera elegante con comunicarse eficazmente. “Una cosa es que yo maneje un amplio vocabulario y meta una cantidad de palabras rimbombantes, y crea que eso es comunicar bien. Otra cosa muy distinta es ser efectivo y asertivo en la comunicación”, explicó.
La importancia de hablar el mismo idioma que el otro
Durante la charla, Romero también se refirió a la comunicación en la política y a los cambios en la manera en que los dirigentes se relacionan con la sociedad. Según explicó, antes predominaba una forma de discurso asociada al uso de palabras complejas y a la capacidad de impresionar al público. Hoy, en cambio, la identificación emocional puede tener un peso determinante.
En ese sentido, recordó los conceptos de la retórica de Aristóteles: logos, relacionado con la lógica; pathos, vinculado con las emociones y la empatía; y ethos, asociado con la autoridad y la credibilidad de quien habla.
“Muchas veces la persona que peor habla se comunica mejor que nosotros”, afirmó. Para explicar esa idea, señaló que las personas suelen identificarse con quienes utilizan un lenguaje parecido al suyo.
Por eso, consideró fundamental reconocer a quién se dirige el mensaje. No es lo mismo hablar ante un juez que conversar con un comerciante o explicar un tema técnico a alguien que no tiene conocimientos específicos sobre esa materia.
“Si yo quiero abarcar a la mayor cantidad de personas, mi lenguaje tiene que ser lo más simple posible. No tiene que ser complejo”, sostuvo.
Romero también destacó que la comunicación efectiva no depende únicamente de las palabras utilizadas, sino de la capacidad de escuchar, comprender al interlocutor y organizar las ideas para que el mensaje llegue correctamente.
El pánico escénico y las dificultades que dejó la pandemia
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el impacto que la pandemia tuvo en las formas de comunicarnos. Romero contó que, antes de ese período, se dedicaba principalmente al teatro y que comenzó a observar mayores dificultades de comunicación a partir del uso intensivo de llamadas y videollamadas.
Según relató, notó posturas corporales más cerradas, un vocabulario más limitado, dificultades para expresar ideas y una mayor presencia de muletillas al hablar.
Además, mencionó cifras que, según su exposición, reflejan un aumento del miedo a hablar en público: señaló que antes de la pandemia el pánico escénico afectaba al 40% de la población mundial y que, después, habría alcanzado hasta el 85%.
Estas cifras fueron mencionadas durante la entrevista y no fueron verificadas de manera independiente para esta publicación.
Para Romero, el problema va más allá de quienes necesitan hablar frente a una audiencia. Se trata de una dificultad que puede afectar las oportunidades laborales, las relaciones personales y la posibilidad de transmitir conocimientos.
“Hay muchas personas que salen de la universidad y se dan cuenta de que no saben hablarle a un cliente”, comentó. Mencionó especialmente situaciones que observa entre profesionales de áreas como la contabilidad y la tecnología.
En ese contexto, remarcó que mejorar la comunicación puede ayudar a evitar que una persona pierda oportunidades por no saber explicar lo que hace o por no animarse a expresarse.
¿Se puede aprender a hablar mejor?
Romero aseguró que sí y explicó que el entrenamiento debe adaptarse a las necesidades de cada persona. Indicó que, en algunos casos, dos sesiones pueden generar cambios importantes, aunque quienes tienen un miedo intenso a hablar en público pueden necesitar más tiempo de trabajo.
Su propuesta se basa en ejercicios prácticos y específicos, antes que en acumular teoría.
“Vamos a ir directamente a lo puntual, a lo que necesitás vos para hacer ese cambio que tanto te está trabando”, explicó.
También recomendó comenzar a trabajar la oratoria durante la adolescencia, especialmente en la escuela secundaria, para desarrollar herramientas que después serán útiles en la universidad y en el ámbito profesional.
Escribir a mano, leer en voz alta y ejercitar la creatividad
Otro de los temas abordados fue la relación entre la escritura, la lectura y la capacidad de expresarse. Romero advirtió que el uso cotidiano del celular no debería desplazar por completo otras formas de ejercitar el lenguaje, como escribir a mano y leer en voz alta.
Según explicó, la escritura manual activa procesos diferentes de los que intervienen al escribir en una computadora o un teléfono, y consideró que mantener ese hábito contribuye a ejercitar la creatividad.
“Nosotros no tenemos un guion o un libreto para hablar todo el tiempo. Cuando nos cruzamos con alguien en la calle, improvisamos”, señaló. Por eso, comparó la creatividad con un músculo que necesita ejercitarse para mantenerse activo.
En cuanto a la lectura, propuso dejar de verla como una obligación escolar y recuperar el placer de leer historias, cuentos, novelas o historietas.
Su recomendación es sencilla: elegir un libro y leerlo en voz alta como si se estuviera contando una historia a un amigo durante una conversación informal.
Esta práctica, explicó, permite trabajar la intención, las emociones y el sentido de las palabras. No se trata solamente de pronunciar correctamente, sino de transmitir una idea y lograr que la otra persona comprenda el mensaje.
Para ilustrarlo, mencionó el ejemplo del escritor y conductor Alejandro Dolina, cuya lectura de guiones puede sonar natural y espontánea para el oyente.
Dónde aprender comunicación estratégica
Durante la entrevista, Romero invitó a quienes tengan dificultades para expresarse a buscar herramientas de formación y practicar de manera constante. También contó que comparte consejos en redes sociales y que ofrece algunos recursos gratuitos para quienes no pueden afrontar una capacitación más extensa.
Las personas interesadas en conocer su trabajo pueden ingresar a diegoromeroasesor.com o buscarlo en Instagram, Facebook, TikTok, YouTube y LinkedIn como Diego Romero Asesor.
Antes de despedirse de Radio Ban, dejó una recomendación para quienes quieran mejorar su manera de comunicarse: “Lean. Traten de hacerlo en voz alta. Escriban, háganlo a mano y, sobre todo, no dejen que muera la inspiración”.
Una invitación a recuperar hábitos sencillos que pueden marcar una diferencia tanto al hablar frente a muchas personas como en las conversaciones de todos los días.







