Este jueves se llevó a cabo la segunda jornada del juicio por los Cuadernos de las Coimas, el caso de corrupción más grande en la historia argentina, donde están acusados la expresidenta Cristina Kirchner, una veintena de funcionarios y más de medio centenar de empresarios. En esta audiencia, se expusieron los descargos del Tribunal sobre la falta de recursos y se leyeron anotaciones del chofer Oscar Centeno, que revelan detalles escalofriantes sobre el funcionamiento del esquema de sobornos a cambio de obras públicas.
Durante la jornada, se leyeron cerca de 40 pagos de coimas que, según la acusación fiscal, suman alrededor de 7 millones de dólares, teniendo a la expresidenta como destinataria final. Las anotaciones de Centeno describen con precisión los traslados y las entregas de dinero, incluyendo un relato del 15 de septiembre de 2010, donde se menciona la entrega de un bolso con dinero en el departamento de Kirchner en Recoleta.
“Del ministerio lo lleva al Lic [Roberto] Baratta y Nelson [Lazarte] a Uruguay 1306, donde lo esperaba Daniel Muñoz”, se leyó, resaltando la meticulosidad con la que se operaba el sistema de sobornos. En otra anotación, Centeno detalló una valija que contenía “más o menos 6 millones de dólares”.
La audiencia, que comenzó con 40 minutos de retraso, se extendió por seis horas. El presidente del tribunal, Enrique Méndez Signori, defendió la modalidad telemática del juicio, a pesar de las críticas por la falta de recursos y la necesidad de realizar audiencias presenciales. “Para el jueves pasado, ni siquiera había una sala de audiencias disponible”, afirmó.
La Cámara de Casación convocó a los jueces del tribunal a una reunión para discutir la frecuencia de las audiencias, sugiriendo que se realicen al menos tres veces por semana. A partir de la próxima semana, se añadirá una audiencia los días martes, lo que fue criticado por algunas defensas debido a la carga actual del tribunal.
En un giro notable, la expresidenta Kirchner utilizó sus redes sociales para criticar el juicio, calificándolo como una “opereta judicial” y sugiriendo que los llamados “arrepentidos” deberían ser considerados “extorsionados”.
El juicio continúa atrayendo la atención pública, con un alto número de imputados y un escenario que revela la complejidad de la corrupción en la política argentina.







